Así que si un día te encuentras con esta sorpresita, en vez de lamentarte, deberías alegrarte porque vas a conseguir tener unos pantalones de lo más originales y además ¡únicos en su especie!
He visto por la red varios ejemplos para este mismo problema y convierten los pantalones en monstruos con dientes afilados y ojos un poco siniestros, pero como uno que sé yo tiene miedo de casi todo, si le hacía unos dientes, seguramente no iba a querer ponerse los pantalones. Así que he decidido meter una personita curiosa dentro.
El pantalón lleva forro por dentro y no se le ve la pierna aunque esté roto y es ahí donde le he cosido unos ojos de fieltro que aparecen y desaparecen dependiendo de la postura del niño. Las manos son las encargadas de abrir el agujero para que esos ojos curiosos puedan ver algo a cada paso.